Me llevo tanto conmigo… la capacidad de ver dinámicas interpersonales históricas con nuevos ojos. La sensación de seguridad y cuidado que existía dentro del corral, nutrida tanto por Charlene como por Burusca, hizo que se sintiera como lo más natural del mundo poder acceder a mis sentimientos más profundos, sin ningún juicio hacia ellos. La presencia de la yegua actuó tanto como un estímulo para comprender, de maneras hermosas e inesperadas, la historia interior que estaba explorando, como también una presencia sobre la cual podía proyectar los elementos más esperanzadores, naturales y restauradores de esa historia. Ella era como un elemento de realismo mágico: conectada, de alguna manera, con la materialidad física e innegable del mundo real, y al mismo tiempo como un canal para impulsos profundamente intuitivos. La invitación que hace Healing Horses —a estar en contacto con conexiones inesperadas con el mundo natural, con los animales y el entorno; a ver la propia historia desde una mirada más abierta de corazón— es poderosa en cualquier etapa de la vida, ya sea que uno esté atravesando una lucha activa o no.

Lo recomiendo absolutamente.

Marc B.