Mi experiencia con Charlene y Burusca ha sido de las más transformadoras de mi vida. Más que un espacio seguro y sanador, es un portal a un universo que sabemos cerca pero nos resulta casi siempre inaccesible. El entorno, la guía, la presencia y corazón de un animal así de enorme, así de puro y así de generoso te invitan a ingresar a una dimensión sagrada donde conviven todas las cosas, nuestros miedos y más dulces anhelos, vidas pasadas y futuras, y sobretodo una conexión viva y palpable con el presente. El resultado va mucho más allá de la experiencia misma, fui hace dos meses y las reverberaciones siguen tan frescas como el primer día. En un mundo que nos invita — ¡y nos obliga! — a disociarnos de nosotros mismos y las emociones que nos atraviesan, Charlene ofrece un rincón (mágico de por sí) para sanar y regresar a casa.

Hernán



Burusca es un ser increible. Recordaré para siempre la increible conexión y manifestaciones para ayudarme a trasmitir mis emociones y recordar a mi esposa que llevó con ella el acompañamiento del proceso del cáncer, que le ayudo grandemente. Sentí lo que Burusca me quería trasmitir en ciertos momentos... paz, tranquilidad, llevar todo despacio y el Amor. Antes de venir sentía ansiedad, con sentimientos que resolver, y me ayudó a integrar y sanar internamente. Describiría esta experiencia como un trabajo de conexión contigo mismo, sanando y liberando tus emociones para volver a reencontrase con el Amor, que siempre lo puede todo. Te refuerza salir de la cotidianidad, la rutina, y amar más todo lo que nos rodea... A través de Burusca sentí las emociones mías que quería liberar y las que mi esposa trabajó con ella. Se logra sentir su fuerza interna y externa, cariñosa y tranquila, amorosa. Te ayuda mucho a manifestar tus emociones.

Esteban E.